Ejes de reflexión y discusión

responsabilidad del diseño

Incluir como tema de una agenda común para el diseño en Latinoamérica el enfoque de la responsabilidad social del diseño, obedece al interés por entender los compromisos que en esta parte del mundo adquiere. Es decir, se aspira a que la reflexión conduzca a identificar, con una mayor precisión, los puntos de convergencia y de divergencia con una agenda internacional; a identificar aspectos que deben ser considerados en el ámbito latinoamericano y que no hacen parte de las preocupaciones contenidas en dicha agenda internacional.

 

Cuando se habla de la responsabilidad del diseño se hace referencia a compromisos que el diseño adquiere con el desarrollo productivo de los países en general y de cada organización empresarial o productiva en particular. En este campo, se integran procesos de diseño orientados al mejoramiento de la productividad, al incremento de la competitividad, a la incorporación del diseño como factor de innovación, al mejoramiento de los procesos de comercialización y de la imagen o al posicionamiento de marca. Igualmente compromisos con la sostenibilidad ambiental y la preservación del entorno, vistos desde la integralidad de los procesos y la comprensión –también integral- de los ciclos de vida. Compromisos con el respeto, la salvaguarda y la preservación de la cultura y con nuestra diversidad cultural. En este campo, el diseño debe ser entendido como recreador y productor de cultura y asume responsabilidad con la dinámica que le es propia.

Sociedades del conocimiento

Considerar la gestión e integración de saber y conocimiento como eje de reflexión y discusión, obedece a la necesidad de ubicar al diseño latinoamericano en el marco de los procesos propios de la globalización y mirarlo desde un enfoque prospectivo. Cada vez resulta más frecuente oír hablar de las sociedades del conocimiento, de las economías basadas en conocimiento, de la necesidad de integrar investigación y nuevo conocimiento a los modelos adoptados para el desarrollo.

Adicionalmente debemos considerar la aceptación que contemporáneamente se hace del saber originado en las prácticas cotidianas y, para lo que nos interesa, del saber que puede ser producido mediante diseño; de donde se deriva también la necesidad de entender y reflexionar cómo y sobre qué el diseño puede producir saber, y cómo debe documentarlo y favorecer su integración en diferentes ámbitos sociales, en las decisiones de orden general y los modos de proceder particular de las organizaciones.

Pero ¿cómo vamos a enfrentarnos a esta nueva condición? ¿Cómo superar las barreras existentes para convertir conocimiento en productos útiles? ¿Cómo favorecer en Latinoamérica la generación de saber y conocimiento útil para el diseño? Y, si esto es posible, ¿cómo acelerar el proceso de decantación del conocimiento, pasando al desarrollo tecnológico y a productos o tecnología comercial que circulen socialmente?

En este caso, se puede suponer un desarrollo mucho más incipiente en la región. Pero, con la variación propia respecto de cada país, resulta apremiante que el diseño pueda ser considerado en cuanto a la contribución que hace para disminuir el ensanchamiento de la brecha de la innovación y para apoyar el mejoramiento de las posibilidades de desarrollo, a partir, precisamente, de la generación e incorporación de saber y conocimiento.

Acceso al Diseño

Un ejemplo de preocupaciones que pueden ser comunes es la perspectiva de derechos, la cual ha impactado de manera decidida las políticas públicas sociales, económicas, culturales, influencia de la que el diseño no escapa. Justamente la evolución de los derechos desde la primera a la tercera generación, ha sido una respuesta a las transformaciones de las sociedades en todos los aspectos y una búsqueda permanente por aportar unos referentes “universales” que garanticen el respeto a la condición humana.

Los derechos de primera y segunda generación: civiles, políticos económicos, sociales, culturales y los de tercera generación, denominada de los derechos de la solidaridad (derechos a la paz, al desarrollo económico, libre determinación de los pueblos, medio ambiente sano, patrimonio cultural, justicia transnacional; así como los derechos del consumidor, de los niños y de los ancianos) son muestra de lo anteriormente expresado.

Sin embargo, la sociedad y los gobiernos no siempre van de la mano en tiempo y pertinencia de lo que la garantía y protección de los derechos demanda. No se reflejan en respuestas concretas, políticas, planes y programas, ni se incorporan en las prácticas de los actores e instituciones que hacen parte de los campos de actuación de la vida de una sociedad. En el caso del diseño, se debe generar una movilización que disminuya la brecha de acceso al diseño y las desigualdades dentro de su propio campo en respuesta a las necesidades del contexto latinoamericano.

Particularmente, en lo que tiene que ver con el derecho al diseño como un derecho de los usuarios y consumidores, es necesario reflexionar sobre las transformaciones que se deberán producir en nuestro contexto, dado que implica un cambio en los procesos de producción de conocimiento científico, recuperación de saberes y un reconocimiento profundo del usuario y de la interacción que entre ellos se produce. Habrá que poner en cuestión también nuestra capacidad para que tales conocimientos y saberes lleguen a las instancias de definición de política de las empresas, las agremiaciones, los proveedores, los consumidores y por lo tanto afecten realmente sus decisiones y prácticas.

Cuando se habla del derecho al diseño se hace referencia a la posibilidad de acceder socialmente a productos de calidad; de la posibilidad de usar o utilizar productos, sistemas de comunicación o servicios, enriquecedores de la experiencia humana; de sentirse reflejado culturalmente en los productos del entorno; de disfrutar de un universo de objetos confortables, seguros y eficientes; de rodearse de imágenes motivadoras, que ilustren y que comuniquen; de recrearse estéticamente en el mundo cotidiano.

El derecho al diseño no implica un mayor costo para los usuarios o consumidores, debe estar acompañado de la creación de nuevos referentes para el ejercicio del diseño y para su aceptación integral en la sociedad.


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Responses

  1. http://www.portafolio.co/negocios/aprobado-el-tratado-libre-comercio-estados-unidos

    http://www.portafolio.co/economia/‘no-estamos-preparados-los-tlc’-minagricultura


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